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LA FUENTE DE LOS DESEOS
Un céntimo por tus pensamientos,
con una moneda acude la gente con los deseos más fraudulentos,
aquellos con un cumplir tardío, alguien los engañó y sus sueños se los robó.
Un céntimo por tus pensamientos,
en la fuente de los deseos debes depositar esta moneda de oro oxidado,
para los sueños imposibles, aquellos que no se poseen con el dinero de la vanidad.
Un céntimo por tus pensamientos,
la fuente de los deseos, es de un marfil crudo tan elegante y con olor a esa antigüedad tan añorada,
no te devolverá la moneda, a cambio te recompensará con tu vida más deseada y anhelada.
Un céntimo por tus pensamientos,
ven despacio, deposita la moneda de tu última esperanza tardía,
en este agua, tan rica en la más millonaria de los deseos existentes en el limbo del subconsciente y la conciencia.
Piensa bien tu deseo, no lo malgastes,
no lo podrás mal cambiar, la fuente te lo concederá, pero debes recordar...
un céntimo por tus pensamientos.
miércoles, 29 de octubre de 2014
POEMA CREATIVO
LA FUENTE DE LOS DESEOS
Un céntimo por tus pensamientos,
con una moneda acude la gente con los deseos más fraudulentos,
aquellos con un cumplir tardío, alguien los engañó y sus sueños se los robó.
Un céntimo por tus pensamientos,
en la fuente de los deseos debes depositar esta moneda de oro oxidado,
para los sueños imposibles, aquellos que no se poseen con el dinero de la vanidad.
Un céntimo por tus pensamientos,
la fuente de los deseos, es de un marfil crudo tan elegante y con olor a esa antigüedad tan añorada,
no te devolverá la moneda, a cambio te recompensará con tu vida más deseada y anhelada.
Un céntimo por tus pensamientos,
ven despacio, deposita la moneda de tu última esperanza tardía,
en este agua, tan rica en la más millonaria de los deseos existentes en el limbo del subconsciente y la conciencia.
Piensa bien tu deseo, no lo malgastes,
no lo podrás mal cambiar, la fuente te lo concederá, pero debes recordar...
un céntimo por tus pensamientos.
Un céntimo por tus pensamientos,
con una moneda acude la gente con los deseos más fraudulentos,
aquellos con un cumplir tardío, alguien los engañó y sus sueños se los robó.
Un céntimo por tus pensamientos,
en la fuente de los deseos debes depositar esta moneda de oro oxidado,
para los sueños imposibles, aquellos que no se poseen con el dinero de la vanidad.
Un céntimo por tus pensamientos,
la fuente de los deseos, es de un marfil crudo tan elegante y con olor a esa antigüedad tan añorada,
no te devolverá la moneda, a cambio te recompensará con tu vida más deseada y anhelada.
Un céntimo por tus pensamientos,
ven despacio, deposita la moneda de tu última esperanza tardía,
en este agua, tan rica en la más millonaria de los deseos existentes en el limbo del subconsciente y la conciencia.
Piensa bien tu deseo, no lo malgastes,
no lo podrás mal cambiar, la fuente te lo concederá, pero debes recordar...
un céntimo por tus pensamientos.
domingo, 26 de octubre de 2014
CREATIVE POEM
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EL AGUA DEL MANANTIAL
El agua del manantial
es rica en los minerales escasos y agotados de este espíritu viajero tan cansado,
vengo de lejos, de la ciudad del Oriente Próximo, a purificar mis tormentos.
El agua del manantial,
la vierto en mi botellita, es del cristal más bonito que jamás se haya visto,
rebosa de este líquido mágico para el alma más necesitada del consuelo anhelado.
El agua del manantial,
tres viajes, tres, necesito para poseer el buen consejo de aquel mago de la tranquilidad más olvidada
por este hechizo del mal querer y del mal perder.
El agua del manantial,
me depura de este daño estrangulador de ti en mí,
por el malgasto del tiempo de este reloj de las arenas más negruzcas del desierto de mi corazón.
El agua del manantial,
cuál necesario líquido, tan mágico y cuál lejos está de este viejo alma,
de este espíritu, que vaga lentamente por la villa de la vida olvidada y perdida.
El agua del manantial,
se evaporó por la ira del odio del amor bien escapado
por el horizonte del olvido inesperado y fortuito.
El agua del manantial,
me aguardaré a que llegue la hora indicada tomando este café de la buena mañana,
esperando mi billete sin retorno a esta monotonía y melancolía tan triste, tan aburrida y tan suciamente vacía.
EL AGUA DEL MANANTIAL
El agua del manantial
es rica en los minerales escasos y agotados de este espíritu viajero tan cansado,
vengo de lejos, de la ciudad del Oriente Próximo, a purificar mis tormentos.
El agua del manantial,
la vierto en mi botellita, es del cristal más bonito que jamás se haya visto,
rebosa de este líquido mágico para el alma más necesitada del consuelo anhelado.
El agua del manantial,
tres viajes, tres, necesito para poseer el buen consejo de aquel mago de la tranquilidad más olvidada
por este hechizo del mal querer y del mal perder.
El agua del manantial,
me depura de este daño estrangulador de ti en mí,
por el malgasto del tiempo de este reloj de las arenas más negruzcas del desierto de mi corazón.
El agua del manantial,
cuál necesario líquido, tan mágico y cuál lejos está de este viejo alma,
de este espíritu, que vaga lentamente por la villa de la vida olvidada y perdida.
El agua del manantial,
se evaporó por la ira del odio del amor bien escapado
por el horizonte del olvido inesperado y fortuito.
El agua del manantial,
me aguardaré a que llegue la hora indicada tomando este café de la buena mañana,
esperando mi billete sin retorno a esta monotonía y melancolía tan triste, tan aburrida y tan suciamente vacía.
POEMA CREATIVO
EL AGUA DEL MANANTIAL
El agua del manantial
es rica en los minerales escasos y agotados de este espíritu viajero tan cansado,
vengo de lejos, de la ciudad del Oriente Próximo, a purificar mis tormentos.
El agua del manantial,
la vierto en mi botellita, es del cristal más bonito que jamás se haya visto,
rebosa de este líquido mágico para el alma más necesitada del consuelo anhelado.
El agua del manantial,
tres viajes, tres, necesito para poseer el buen consejo de aquel mago de la tranquilidad más olvidada
por este hechizo del mal querer y del mal perder.
El agua del manantial,
me depura de este daño estrangulador de ti en mí,
por el malgasto del tiempo de este reloj de las arenas más negruzcas del desierto de mi corazón.
El agua del manantial,
cuál necesario líquido, tan mágico y cuál lejos está de este viejo alma,
de este espíritu, que vaga lentamente por la villa de la vida olvidada y perdida.
El agua del manantial,
se evaporó por la ira del odio del amor bien escapado
por el horizonte del olvido inesperado y fortuito.
El agua del manantial,
me aguardaré a que llegue la hora indicada tomando este café de la buena mañana,
esperando mi billete sin retorno a esta monotonía y melancolía tan triste, tan aburrida y tan suciamente vacía.
El agua del manantial
es rica en los minerales escasos y agotados de este espíritu viajero tan cansado,
vengo de lejos, de la ciudad del Oriente Próximo, a purificar mis tormentos.
El agua del manantial,
la vierto en mi botellita, es del cristal más bonito que jamás se haya visto,
rebosa de este líquido mágico para el alma más necesitada del consuelo anhelado.
El agua del manantial,
tres viajes, tres, necesito para poseer el buen consejo de aquel mago de la tranquilidad más olvidada
por este hechizo del mal querer y del mal perder.
El agua del manantial,
me depura de este daño estrangulador de ti en mí,
por el malgasto del tiempo de este reloj de las arenas más negruzcas del desierto de mi corazón.
El agua del manantial,
cuál necesario líquido, tan mágico y cuál lejos está de este viejo alma,
de este espíritu, que vaga lentamente por la villa de la vida olvidada y perdida.
El agua del manantial,
se evaporó por la ira del odio del amor bien escapado
por el horizonte del olvido inesperado y fortuito.
El agua del manantial,
me aguardaré a que llegue la hora indicada tomando este café de la buena mañana,
esperando mi billete sin retorno a esta monotonía y melancolía tan triste, tan aburrida y tan suciamente vacía.
miércoles, 22 de octubre de 2014
CREATIVE POEM
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LA PIEDAD ERA DE PIEDRA Y HIEDRA
Suplicaba por su vida,
la bella noble doncella, nadie la socorría,
cuál tardía solución, su vida se espiraba con una falsa ilusión.
Su deseo era que viniese su príncipe a galope del buen sueño
y la salvase de las malas manos envidiosas de su querer,
mas lloraba para gozo de su astuta enemiga, la bruja de la discordia de reyes.
Suplicaba por su vida,
la bella niña, indefensa de aquella astuta picardía y mala osadía,
mas su anhelo se evadía por el vano aire vacío, la mala heredera la clavó el cuchillo.
Fue víctima de la falsa justicia, dejó el cuerpo a la deriva,
sobre la tierra, su único testigo de este fatal desenlace,
la asesina se alejó en busca de soldados corruptos de la venganza más sucia y más ruin.
Suplicó por su vida,
con un tenue gemido,
una ardilla la oyó y la tiró las bellotas de la buena esperanza, eran tres exactamente.
Una rebotó en la bella doncella,
cayó al río y fue arrastrada por las corrientes de las aguas puras del destino,
llegó la bellota hasta la casita del buen hechicero de las envidias insanas.
Venía de la lejanía más cercana,
de los reinos del horizonte más oscuros y perdidos,
algún mal presagio llevaba, de ella, salían lágrimas de sangre real.
Aquel guapo mago siguió el rastro de estos rojos lloros,
cuál camino más triste y amargo...
lo guió hasta donde yacía la guapa doncella, heredera del reino pequeño.
Suplicaba por su vida,
con un hilo de respiración, suspiro del lamento más cruel y siniestro,
el de la hija de aquel rey, primer de abordo del país de los laberintos interminables.
La llevó al castillo con un caballo guiado por los ángeles cansados,
y su alma más noble se desprendió de su cuerpecito, triste y desnudo,
con más ropa que una manta invisible, su padre la abrazaba llorando y gimiendo por su hija.
El espíritu más noble se había ido,
la bella bellota seguía llorando y llorando la sangre más roja y dolida,
cayeron tres lágrimas sobre su cuerpo y regresó la dulce doncella a la vida.
Cuál feliz estaba su padre y cuál infeliz la asesina, la otra niña, que llamaba hijastra,
la mala heredera era quien suplicaba ahora por su vida,
lentamente, los centinelas de la noche más oscura y sin estrellas, la torturaban sin pena ninguna.
El espíritu más negruzco se desvanecía suplicando piedad,
la mano de la libre inocencia, liberó a su enemiga, sin embarga hermana,
aunque sólo fuera de madre, la quería, a pesar de todas sus reales torpezas y engreídos parciales.
La liberó de la muerte pidiendo al rey, su padre amado y querido,
"no la mates, por favor, no la mates"...
y la malvada vivió muerta en vida y en sus sucios pensamientos más tormento que el de no ser reina ni tan siquiera plebeya.
LA PIEDAD ERA DE PIEDRA Y HIEDRA
Suplicaba por su vida,
la bella noble doncella, nadie la socorría,
cuál tardía solución, su vida se espiraba con una falsa ilusión.
Su deseo era que viniese su príncipe a galope del buen sueño
y la salvase de las malas manos envidiosas de su querer,
mas lloraba para gozo de su astuta enemiga, la bruja de la discordia de reyes.
Suplicaba por su vida,
la bella niña, indefensa de aquella astuta picardía y mala osadía,
mas su anhelo se evadía por el vano aire vacío, la mala heredera la clavó el cuchillo.
Fue víctima de la falsa justicia, dejó el cuerpo a la deriva,
sobre la tierra, su único testigo de este fatal desenlace,
la asesina se alejó en busca de soldados corruptos de la venganza más sucia y más ruin.
Suplicó por su vida,
con un tenue gemido,
una ardilla la oyó y la tiró las bellotas de la buena esperanza, eran tres exactamente.
Una rebotó en la bella doncella,
cayó al río y fue arrastrada por las corrientes de las aguas puras del destino,
llegó la bellota hasta la casita del buen hechicero de las envidias insanas.
Venía de la lejanía más cercana,
de los reinos del horizonte más oscuros y perdidos,
algún mal presagio llevaba, de ella, salían lágrimas de sangre real.
Aquel guapo mago siguió el rastro de estos rojos lloros,
cuál camino más triste y amargo...
lo guió hasta donde yacía la guapa doncella, heredera del reino pequeño.
Suplicaba por su vida,
con un hilo de respiración, suspiro del lamento más cruel y siniestro,
el de la hija de aquel rey, primer de abordo del país de los laberintos interminables.
La llevó al castillo con un caballo guiado por los ángeles cansados,
y su alma más noble se desprendió de su cuerpecito, triste y desnudo,
con más ropa que una manta invisible, su padre la abrazaba llorando y gimiendo por su hija.
El espíritu más noble se había ido,
la bella bellota seguía llorando y llorando la sangre más roja y dolida,
cayeron tres lágrimas sobre su cuerpo y regresó la dulce doncella a la vida.
Cuál feliz estaba su padre y cuál infeliz la asesina, la otra niña, que llamaba hijastra,
la mala heredera era quien suplicaba ahora por su vida,
lentamente, los centinelas de la noche más oscura y sin estrellas, la torturaban sin pena ninguna.
El espíritu más negruzco se desvanecía suplicando piedad,
la mano de la libre inocencia, liberó a su enemiga, sin embarga hermana,
aunque sólo fuera de madre, la quería, a pesar de todas sus reales torpezas y engreídos parciales.
La liberó de la muerte pidiendo al rey, su padre amado y querido,
"no la mates, por favor, no la mates"...
y la malvada vivió muerta en vida y en sus sucios pensamientos más tormento que el de no ser reina ni tan siquiera plebeya.
POEMA CREATIVO
LA PIEDAD ERA DE PIEDRA Y HIEDRA
Suplicaba por su vida,
la bella noble doncella, nadie la socorría,
cuál tardía solución, su vida se espiraba con una falsa ilusión.
Su deseo era que viniese su príncipe a galope del buen sueño
y la salvase de las malas manos envidiosas de su querer,
mas lloraba para gozo de su astuta enemiga, la bruja de la discordia de reyes.
Suplicaba por su vida,
la bella niña, indefensa de aquella astuta picardía y mala osadía,
mas su anhelo se evadía por el vano aire vacío, la mala heredera la clavó el cuchillo.
Fue víctima de la falsa justicia, dejó el cuerpo a la deriva,
sobre la tierra, su único testigo de este fatal desenlace,
la asesina se alejó en busca de soldados corruptos de la venganza más sucia y más ruin.
Suplicó por su vida,
con un tenue gemido,
una ardilla la oyó y la tiró las bellotas de la buena esperanza, eran tres exactamente.
Una rebotó en la bella doncella,
cayó al río y fue arrastrada por las corrientes de las aguas puras del destino,
llegó la bellota hasta la casita del buen hechicero de las envidias insanas.
Venía de la lejanía más cercana,
de los reinos del horizonte más oscuros y perdidos,
algún mal presagio llevaba, de ella, salían lágrimas de sangre real.
Aquel guapo mago siguió el rastro de estos rojos lloros,
cuál camino más triste y amargo...
lo guió hasta donde yacía la guapa doncella, heredera del reino pequeño.
Suplicaba por su vida,
con un hilo de respiración, suspiro del lamento más cruel y siniestro,
el de la hija de aquel rey, primer de abordo del país de los laberintos interminables.
La llevó al castillo con un caballo guiado por los ángeles cansados,
y su alma más noble se desprendió de su cuerpecito, triste y desnudo,
con más ropa que una manta invisible, su padre la abrazaba llorando y gimiendo por su hija.
El espíritu más noble se había ido,
la bella bellota seguía llorando y llorando la sangre más roja y dolida,
cayeron tres lágrimas sobre su cuerpo y regresó la dulce doncella a la vida.
Cuál feliz estaba su padre y cuál infeliz la asesina, la otra niña, que llamaba hijastra,
la mala heredera era quien suplicaba ahora por su vida,
lentamente, los centinelas de la noche más oscura y sin estrellas, la torturaban sin pena ninguna.
El espíritu más negruzco se desvanecía suplicando piedad,
la mano de la libre inocencia, liberó a su enemiga, sin embarga hermana,
aunque sólo fuera de madre, la quería, a pesar de todas sus reales torpezas y engreídos parciales.
La liberó de la muerte pidiendo al rey, su padre amado y querido,
"no la mates, por favor, no la mates"...
y la malvada vivió muerta en vida y en sus sucios pensamientos más tormento que el de no ser reina ni tan siquiera plebeya.
Suplicaba por su vida,
la bella noble doncella, nadie la socorría,
cuál tardía solución, su vida se espiraba con una falsa ilusión.
Su deseo era que viniese su príncipe a galope del buen sueño
y la salvase de las malas manos envidiosas de su querer,
mas lloraba para gozo de su astuta enemiga, la bruja de la discordia de reyes.
Suplicaba por su vida,
la bella niña, indefensa de aquella astuta picardía y mala osadía,
mas su anhelo se evadía por el vano aire vacío, la mala heredera la clavó el cuchillo.
Fue víctima de la falsa justicia, dejó el cuerpo a la deriva,
sobre la tierra, su único testigo de este fatal desenlace,
la asesina se alejó en busca de soldados corruptos de la venganza más sucia y más ruin.
Suplicó por su vida,
con un tenue gemido,
una ardilla la oyó y la tiró las bellotas de la buena esperanza, eran tres exactamente.
Una rebotó en la bella doncella,
cayó al río y fue arrastrada por las corrientes de las aguas puras del destino,
llegó la bellota hasta la casita del buen hechicero de las envidias insanas.
Venía de la lejanía más cercana,
de los reinos del horizonte más oscuros y perdidos,
algún mal presagio llevaba, de ella, salían lágrimas de sangre real.
Aquel guapo mago siguió el rastro de estos rojos lloros,
cuál camino más triste y amargo...
lo guió hasta donde yacía la guapa doncella, heredera del reino pequeño.
Suplicaba por su vida,
con un hilo de respiración, suspiro del lamento más cruel y siniestro,
el de la hija de aquel rey, primer de abordo del país de los laberintos interminables.
La llevó al castillo con un caballo guiado por los ángeles cansados,
y su alma más noble se desprendió de su cuerpecito, triste y desnudo,
con más ropa que una manta invisible, su padre la abrazaba llorando y gimiendo por su hija.
El espíritu más noble se había ido,
la bella bellota seguía llorando y llorando la sangre más roja y dolida,
cayeron tres lágrimas sobre su cuerpo y regresó la dulce doncella a la vida.
Cuál feliz estaba su padre y cuál infeliz la asesina, la otra niña, que llamaba hijastra,
la mala heredera era quien suplicaba ahora por su vida,
lentamente, los centinelas de la noche más oscura y sin estrellas, la torturaban sin pena ninguna.
El espíritu más negruzco se desvanecía suplicando piedad,
la mano de la libre inocencia, liberó a su enemiga, sin embarga hermana,
aunque sólo fuera de madre, la quería, a pesar de todas sus reales torpezas y engreídos parciales.
La liberó de la muerte pidiendo al rey, su padre amado y querido,
"no la mates, por favor, no la mates"...
y la malvada vivió muerta en vida y en sus sucios pensamientos más tormento que el de no ser reina ni tan siquiera plebeya.
domingo, 19 de octubre de 2014
CREATIVE POEM
(I put a Gadget of Google translator.)
ESTE ÚLTIMO BESO
Este último beso,
va para ti, que me estás mirando,
para ti, que me dedicas la risa de la noche tardía.
Este último beso,
va dedicado a ese niño que corre enfrente de mi puerta cada amanecer,
se para, y me da siempre los buenos días de los albas más envidiables.
Este último beso,
va para mis amistades más peligrosas y para mis enemigos arrepentidos,
para ellos, que han sido mis compañeros de mis penas acabadas y alegrías venideras.
Este último beso,
va, ¿por qué no?,
para todo aquél que lo necesite, que bien quiten su última lágrima derramada sin piedad.
Este último beso,
va para todos aquellos personajes de mi acto preferido, mi vida,
mas baja ya el telón despacio y será un hasta pronto que no fin.
ESTE ÚLTIMO BESO
Este último beso,
va para ti, que me estás mirando,
para ti, que me dedicas la risa de la noche tardía.
Este último beso,
va dedicado a ese niño que corre enfrente de mi puerta cada amanecer,
se para, y me da siempre los buenos días de los albas más envidiables.
Este último beso,
va para mis amistades más peligrosas y para mis enemigos arrepentidos,
para ellos, que han sido mis compañeros de mis penas acabadas y alegrías venideras.
Este último beso,
va, ¿por qué no?,
para todo aquél que lo necesite, que bien quiten su última lágrima derramada sin piedad.
Este último beso,
va para todos aquellos personajes de mi acto preferido, mi vida,
mas baja ya el telón despacio y será un hasta pronto que no fin.
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