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domingo, 15 de noviembre de 2015

POEMA CREATIVO (CREATIVIDAD LÍRICA)

LA AMIGA IMAGINARIA DEL TORMENTO AMARGO POR LA VIDA REAL


Cecilia,
tenía una amiga, era tan pequeñita como ella,
Alejandra le llamaba ella, Alex para los seres más queridos y amados en su débil fuerte alma.

Cecilia,
jugaba con ella todas las mañanas,
al llegar al colegio, se despedía de Alex con ese abrazo de la amistad de dos karmas semimuertos por la falta de luz...

El padre de Cecilia era muy malo y no quería nunca a nadie,
más a su propio negro ego,
era egoísta y un poco traidor con los sentimientos ajenos, los compraba y los alquilaba a medias con la firma de su gran y bien podrido poder en negro falso luto.

Cecilia,
estudiaba mucho...
con tan solo ocho años quería irse ya de su casa para poder formar los cimientos de su nuevo amor y encontrar su recién perdido espíritu, ese era su sueño desde bien pequeña.

No le hacían feliz los besos postizos de oro de su padre,
ni los regalos que matan al alma y ensucian el inocente karma,
aquel de los sentimientos baratos que enriquecen el ritmo del corazón.

Cecilia,
cada noche gemía por la falta de aquellos abrazos que tanto necesita nuestro alma,
las estrellas bajaron de parte de la luna y le dieron vida a su amiga imaginaria Alex, ya no sería solamente un deseo y el sueño de esa amistad que enriquece a los ojos de la mirada sin vida y apagada.

Alejandra fue adoptada por el padre al ver en Cecilia la felicidad,
esa que encendía de nuevo los bellos ojos de su hija,
se quitaría mucho tiempo sobre sus cargados hombros por las tareas de los negocios competentes para la vida cómoda en material caro.

Cecilia,
iba siempre con Alex a todos los sitios,
mas un mal día la hermana postiza quiso suplantarla, le dio un golpe seco y la enterró en el jardín trasero de la mansión de ricos herederos del mal vil dinero.

La luna y sus estrellas lloraban su ausencia,
tres días de lluvia bajaron la luz del cielo hasta el color oscuro de la muerte,
el luto por Cecilia fue por todos compartidos y buscaron a la niña con la inocencia rota por los celos de su muñeca y su enemiga imaginaria...

No la hallaron la gente de su pequeño gran entorno,
Alejandra pasaría a ser la heredera de la vida robaba a su hermanastra Cecilia,
mas su padre la mandó a un terrible y oscuro orfanato.

El progenitor la susurró muy enfado en su oído:
"¿Qué te pensabas astuta niña? ¿Que te quería? Ando algo escaso en sentimientos baratos,
Cecilia tenía sólo los caros y tú dormirás en el sucio somier de mil espinas clavadas en mi espíritu por lo que has hecho a mi hija. La luna me ha contado esta noche pasada tu secreto..."

Y la muñeca quedó postrada en su nueva cama,
sin vida y sin espíritu, nunca más sería Alejandra, ni Alex, para nadie,
Cecilia resucitó por el encanto del karma de su luna.

Sutilmente la recitaban las estrellas de parte del gran astro lunar blanco:
"perdóname querida niña, a veces mis conjuros matan a quien me los pide,
por querer enmascarar las miserias de la vida, el sino no cambia a suerte si el destino lo mueves del alma al otro lado de la imaginación del engaño en los mil sueños alegres muertos".