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domingo, 12 de abril de 2015

POEMA CREATIVO (CREATIVIDAD LÍRICA)

LA FALSA MEDIO VERDAD OCULTA EN LA MENTIRA DE LA PIEDAD


La falsedad trucada,
esa mentira piadosa, la necesidad del falso príncipe feliz,
unas lágrimas bastan... y llega la falsa verdad.

La falsedad trucada,
aquella que se cuenta mientras se toma el café de la desidia,
"quiero ser mejor que tú" y se adueña de este momento del relajo oculto, el engaño del falso yo.

La falsedad trucada,
la media verdad escondida en nuestro mero miedo de no sufrir,
al observar aquella lágrima del dolor intenso derramarse por el ojo más tierno y más bonito.

La retina se cierra y se vuelve abrir,
al cambio de esta nueva luz, otro brillo de cien mil tonalidades,
las mil mentiras para enmascarar la cruda realidad.

Mañana será otro día...

La falsedad trucada,
es aquella que no engaña más que al corazón herido,
por estas mil espadas que penetran y cortan nuestra alma, tan perdida en este falso informe de la muerte en vida.

La realidad llora sobre el hombro del eterno destino,
llama a la puerta de la razón perdida, la verdad se aproxima a lomos de mil caballos,
hace pocos días los unicornios alados del arco iris de las mentiras piadosas.

La falsedad trucada,
esta noche encontrará su dulce luto, asfixiada en el fin del sueño,
la realidad volvió a llamar a la decisión tardía, tomada antes sobre las fantasías de las nubes de algodón amargo.

Esta absurda situación la has creado tú,
el falso negociante de los sentimientos ajenos, caballero de aquellas mentiras tan piadosamente injustas,
las que sólo son capaces del retraso del sufrimiento en el mirar de este vividor cansado de la fábrica de los sueños trucados.

La agotada retina mira esta forzada nueva realidad,
mil lágrimas caen por el engaño de la estafa al sino, este destino cruel enmascarado,
escondido astutamente por el falso mal cariño de quien esconde la verdad, que más vale a tiempo que mil sucias mentiras mal llamadas piadosas.

Aquellas falsedades que sólo retrasan unos pocos instantes,
la llegada al corazón malherido por tu dañino cariño,
de este alma, pasajero sin ruta por ser el eterno falso feliz, suciamente aconsejado por el exceso de tu querer.